A Conchita, mamá de una aficionada Taurina

En éste 10 de Mayo de 2022...


Corría el año de 1975, en la mañana mis papás se apresuraban a arreglar a sus dos hijas pequeñas (mi hermana menor y yo). Más tarde arribábamos a la “Plaza del Charro” (actualmente es el edificio de finanzas), ahí un 1ro de Agosto se llevaba a cabo el festival Taurino para celebrar a los telefonistas. En un sencillísimo festival taurino, mi papá partía plaza, éramos muy niñas mi hermana y yo, casi no alcanzábamos la barda para asomarnos y ver a mi papá torear. Mi mamá “Conchita” un tanto impaciente, observaba a mi papá con la vaquilla muy nerviosa.

Conchita, no imaginaba que esa emoción y afición, la heredaría la mayor de sus hijas (yo), al correr los años, cuando ya estaba en secundaria y ver a mis toreros favoritos David Silveti y Jorge Gutiérrez, decidí ser torera, mi mamá con voz firme y segura, me dijo, “termina la secundaria y entregame el certificado”, y la terminé, insistí y me dijo “termina la prepa y después veremos”,, ante la negativa de mi mamá mis compañeros y yo buscamos la oportunidad de ir a las vaquillas y lo logramos, ya en universidad me dijo también que me enfocara “ terminara la carrera y entrega el titulo universitario”, en un aniversario de la “Uni”, en un festival taurino, acudimos en familia al Bello Relicario. Yo, quería torear, pero mi papá se “tapó” y no quiso bajar conmigo a las vaquillas, entonces fue mi madre la que dijo: “Hija, acá está tu madre, yo te acompaño”, bajó conmigo del tendido al callejón a esperar mi turno. Fue el maestro Martín Flores, quién me invitó a dar mis primeros lances a la alimón. Regresaba al callejón, y algún chaval de por ahí abrió la puerta y la vaquilla entró en callejón correteando a quienes estaban ahí, Conchita, corrió lo más que pudo y salió por un burladero al ruedo, donde se encontraba la otra vaquilla, Conchita volvió a correr... Minutos después ambas reposábamos la exeriencia en el tendido alegres y risueñas de tanta adrenalina.



Ante la ausencia de mi papá, Conchita se retrae un poco de la tauromaquia, sin embargo ha sido quien en muchas ocasiones me acompaña a esto de la Tauromaquia, la última vez que estuvimos juntas en El Relicario fue un 5 de Mayo, donde la lluvia se hizo presente, le dije “madre, vámonos, estamos muy mojadas”, me dijo, “no!, un verdadero taurino se espera hasta el final de la corrida”. Al termino de ésta, íbamos caminando juntas pasito a pasito fuera del Relicario totalmente empapadas, pasó por ahí una camioneta blanca, así sería la imagen de Conchita empapada envuelta en su “Hule” amarillo, y la camioneta blanca se detiene, baja el cristal de copiloto y se asoma el matador Arturo Saldivar, y se dirije a Conchita y muy amablente extiende la mano para agradecer a mi madre el haber asistido a la corrida…

Es Conchita, mi mamá quien está detrás apoyándome en esta afición y también agradece a la vida y al Toro, el que me ha otorgado a los mejores amigos en la vida.

Hoy a través de éste escrito agradezco a ti Conchita, madre de carácter firme y exigente, que siempre te manifiestas a través de tus palabras y actos, el amor que nos tienes a tus hijos.

Gracias Conchita, por ser amiga y cómplice de aventuras, y por estar ahí con tus oraciones acompañando la vida de tu familia, de mis amigos y en especial la mía.

Feliz día de las Madres, Conchita, Madre mía!

Con mucho amor Rocío Leticia


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