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Afición y poder: Presidentes en la Plaza

Actualizado: 16 ene

Estimados lectores, es un gusto para mí poderles platicar un poquito acerca de este tema, para empezar, como ustedes saben, la Tauromaquia en México es tan antigua como nuestro país, ya que se tiene registro del toreo como espectáculo desde 1526, en un acto de respeto a Hernán Cortés.




Ya en el Virreinato era frecuente que asistieran los representantes del rey a diversos acontecimientos los Toros, el teatro, las misas y otros, y así su presencia los confirmaba como verdaderos representantes del monarca.


Para el siglo XIX, los presidentes (conservadores o liberales) hicieron lo mismo, se sabe que Antonio López de Santa Anna acudió en 11 ocasiones y tal vez más, en que pudo hacerlo en el anonimato. También está Benito Juárez, aún a pesar de haber prohibido las corridas en el entonces Distrito Federal, y el Gral. Porfirio Díaz también lo hacía con frecuencia.


Durante el siglo XX varios presidentes asistieron a los Toros: Francisco I. Madero, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y muchos otros; de este último se cuenta la anécdota de que el General decía cuando había un nuevo funcionario en el gabinete: “Hay que mandarlo a los toros”, de su aceptación o rechazo dependía la importancia de aquel personaje en cuestión.


También los presidentes: Emilio Portes Gil, Pascual Ortíz Rubio y Abelardo Rodríguez, asistían a las plazas cuando toreaba Fermín Espinosa “Armillita” y éste les brindó faenas en distintas ocasiones.


El presidente Obregón decía: “Los toros son para mí la única distracción, cuando estoy en la plaza me olvido de la campaña militar y de los demás problemas, es para mí un descanso espiritual”.

“Los toros son para mí la única distracción, cuando estoy en la plaza me olvido de la campaña militar y de los demás problemas, es para mí un descanso espiritual”. Álvaro Obregón

Manuel Ávila Camacho acudió esporádicamente, Miguel Alemán Valdés llegó a hacerse presente de modo ocasional y relató Paco Malgesto que una tarde, minutos antes del

paseíllo, Alemán mandó entregar un reloj a Armillita, “por buen torero, por buen hombre y por buen mexicano”.


Al pasar de los años, un presidente que no ocultaba su afición fue Adolfo López Mateos, quien en una ocasión se hizo acompañar del ex­ presidente de Yugoslavia, Mariscal Tito, que se encontraba de visita en nuestro país, se lidiaban toros de Las Huertas, los cuales fueron brindados al mandatario; otra tarde de toros en la que se presentó se contaba en las reseñas: “El público tributa una gran ovación al C. Presidente de la República que ocupa una barrera de sobra”. También Gustavo Díaz Ordaz, quien hizo una constante rematar el día del ejército con un evento taurino nada más y nada menos que en la plaza de toros “México”. En la actualidad ¿qué tan aficionados han sido los presidentes de México? ¿Qué tanto se han atrevido a someterse al juicio popular en ese foro democrático por excelencia que es la plaza de toros?


José López Portillo fue a la Plaza México en marzo de 1976, Miguel de la Madrid asistió a una corrida en Aguascalientes y a otra en Querétaro. El presidente Vicente Fox no fue a los toros durante su sexenio, sin embargo, organizó un festival en su rancho de San Francisco del Rincón, Guanajuato, en el marco del Primer Festival Cultural Internacional España, en el cual actuaron: el rejoneador Pedro Louceiro y a pie, Manolo Mejía, Pedro Gutiérrez Lorenzo “El Capea” e Hilda Tenorio.


Felipe Calderón, lo hizo en diversas ocasiones antes de asumir el poder, sentándose en su barrera de sol, a un costado del patio de caballos del coso metropolitano.


Eulalio López “Zotoluco” brindó la muerte de un toro a Enrique Peña Nieto en la plaza “Silverio Pérez” de Texcoco, en una corrida de la Feria del Caballo, después de esto, al presidente le correspondió invitando al torero a una cabalgata y con motivo de su retiro le envió una carta, ya que tuvieron amistad desde que el presidente fue gobernador del Estado de México.


Así es como, estimados amigos, los gobernantes de nuestro país han demostrado su afición a la tauromaquia, en antaño con mayor efusividad y haciendo notorio su gusto por la Fiesta, hoy en día cada vez menos, ésto se debe, según mi percepción, a sus compromisos políticos y por desgracia a los movimientos a nivel global que promueven que sea mal vista muerte del Toro.


Referencias

altoromexico.com




Nota de la Editora: este artículo es parte del año 0, número 5 de la revista #PueblaEsTaurina que puedes leer completa en el simulador, dando clic aquí o si prefieres ¡descárgala!




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