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Pablo Picasso

Si bien es cierto que los artistas, se distinguen dentro de sus propios gremios, por su estilo, técnica, pasión y color, en estas líneas rescataremos, la suma del pintor, del taurino y el prodigio de Málaga, España, considerado el más destacado en una generación de artistas, dentro de su época; estamos hablando de Pablo Picasso, nacido en tierras el 25 de Octubre de 1881, hijo primogénito de María Picasso López y del Pintor José Ruíz Blazco, y hermano de Dolores y Concepción, pertenecientes a la burguesía de Málaga en la costa sur de España. Y poseedor de un excepcional arte como nombre compuesto “Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima trinidad Ruiz y Picasso” de trayectoria plástica, tan larga como el nombre que le precede.



Nos centraremos en una de las más grandes pasiones de Pablo Picasso, y que diera forma a una corriente pictórica innovadora y única en su época, “El Cubismo” donde la tauromaquia sello de bravura y formas que dieron al artista, una inspiración constante de técnicas como la “aguatintas” y “óleo” donde con una paleta de colores de su señor padre, a sus 8 ½ años de edad, pudo recrear la suerte de varas, con la pintura titulada “Pequeño picador amarillo” (óleo en lienzo, 1889) inspirado en la Fiesta brava, donde su padre quién lo llevaba recurrentemente a la Plaza de Toros, pudo trasmitirle al pequeño Pablo, una gran admiración y pasión por el Ruedo y todos los actores de la festividad taurina española.


Dentro de las obras taurinas más representativas, en su repertorio figuran 11 litografías, bajo la técnica de grabado en papel con una piedra, se trata de la serie dedicada a este emblemático ser, “El Toro” (1945) donde Picasso, con la presentación de un toro esquemático a lo largo de 11 estampas; pasa de lo “figurativo” a la “abstracción” y son las figuras geométricas de este y otras Obras, lo que van posicionándolo como un pilar de la Vanguardia Europea y Cubista, siendo El Toro para él un símbolo nacionalista, así como el triunfo de la bestialidad sobre la humanidad, representada en este trabajo litográfico.


La corrida de toros” de la colección permanente de museo Thyssen – Bornemisza forma parte de la serie de obras de tema taurino que Pablo Picasso, pintó en el Cháteau de Boisgeloup, entre junio y septiembre de 1934.


“Me tomó 4 años pintar como Rafael… y toda una vida pintar como un niño.” Pablo Picasso

El tema taurino que lo acompaña a lo largo de su trayectoria pictórica, da pie a otro conjunto de majestuosas obras: 26 “Aguatintas” cuya técnica es azúcar grabada al cobre, las cuales tituló “La Tauromaquia” (1959) donde se recrean las diversas suertes y momentos de la corrida de toros, siempre dándole foco y realce al encuentro del Toro y Torero, donde el espectador al igual que el aficionado, gesta una propia abstracción partiendo de un costumbrismo pictórico, que lleva a nuevas configuraciones geométricas y lineales características del cubismo, embellecida con una gama cromática reducida a colores ocres y negros.


El realce profesional a pasos agigantados de Pablo Picasso en la pintura y todas sus vertientes, si bien fue gracias a su talento nato en el pincel, también lo fue gracias a su Sr. Padre, el Pintor Don José Ruíz Blazco, quién además de acercar a Pablo al Universo Taurino de la época, le impulsó a mejorar cada día su técnica, vislumbrando en su hijo un don especial mismo tiempo que reveló Pablo a sus 14 años, al ayudarle a finalizar los trazos de un cuadro costumbrista titulado “Las Palomas” fue tan superior el trabajo final del adolescente Pablo, por sobre el quehacer de su progenitor, que éste emocionado, consternado y esperanzado en el talento de su joven hijo, cede su paleta de colores y pinceles, para iniciarlo en la Pintura Académica en Georgia, Barcelona, para verle madurar como artista en la “Pintura de salón” (Barcelona, 1896) y con sólo 16 años recibe un reconocimiento a su trayectoria en la Exposición Nacional de Bellas Artes (Barcelona, 1897).


Con 18 años cumplidos y una técnica innovadora y abstracta a su época, Pablo Picasso cierra un siglo de Estética Costumbrista, y crea una Vanguardia de la cual numerosos artistas harán uso de su ejemplo y técnica “El Cubismo” dando paso a un nuevo siglo artístico lleno de posibilidades. Se instaló a sus 19 años en París, Francia, como un gran hacedor de Arte, y padre del Cubismo que daría encaste a 4 subcorrientes de esta vanguardia: Cubismo Cezannesco, Cubismo Analítico, Cubismo Hermético, y Cubismo Sintético; cada una de ellas con una faena de cualidades y momentos de evolución y reinvención del Artista. Es su fascinación por la fiesta nacional, de la corrida, que Picasso encuentra posibilidades plásticas cargadas de dramatismo, reconociendo en los toros una Españolidad.


El Toro concebido por Picasso, es un elemento cargado de simbolismo, mismo que engloba la violencia, erotismo y amor o como un violento asesino o una pobre víctima, aspectos que reflejaen su obra “Minotauro”, hermano mitológico del toro, que repite tanto en dibujos como en grabados entre 1933 y 1935.


André Malraux le cuestionó en una ocasión, ¿cuál es el elemento común en su obra? “La tristeza” respondió el artista.

Pablo Picasso crea un contexto europeo de la relación toro y torero; a lo largo de su vida hasta su Partida de los Ruedos y los Caballetes de pintar, un 8 de abril de 1973 a los 91 años de edad, en Mougins Francia; contrajo nupcias en 2 ocasiones, pero tuvo a lo largo de su vida la compañía de 6 conyugues más, tuvo 4 hijos de los cuales sobreviven 3 de ellos, sus restos se encuentran en el castillo de Vauvenargues Francia.


Referencias














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