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San Sebastián de Aparicio y la charrería en México

El Beato Sebastián de Aparicio es uno de los precursores de la Fiesta Brava y la Charrería en México.

Nació en La Gudiña España el 20 de Mayo de 1502, la vida de Sebastián estuvo llena de vicisitudes. Los primeros años del pequeño son como los de un niño cualquiera. Para los campesinos la escuela era un lujo, por eso Sebastián, no supo leer ni escribir, aprendió el oficio de labrador.


Ya en la adolescencia, hacia sus veinte años, llega Sebastián a Salamanca, ignorando las primeras letras y ni siquiera sabe escribir su nombre, allí se coloca como criado. Posteriormente viaja a Extremadura siendo empleado para el cuidado de animales y transportar con ellos mercancía. Viaja a Sanlúcar de Barrameda y ahí es contratado como peón en las faenas del campo. Otro acaudalado labrador lo recibe a su servicio, dejándole la explotación de unas tierras a su favor. Y cuando sus ahorros se lo permiten empieza a preparar su viaje al nuevo continente.


En 1533 llega Sebastián de Aparicio a la capital de Puebla. La ciudad era muy pequeña, con una población de inmigrantes en su mayoría europeos; en sus alrededores caballos y vacas corrían libremente multiplicándose con facilidad. De modo que el labrador Aparicio se dio a la tarea de capturar y domar este ganado como ranchero.


Mariano González Leal en su libro Jirones del Tiempo hace mención a una anécdota en torno a un Capitán Alonso Lorenzo Guerra y Sebastián de Aparicio. "El beato fray Sebastián de Aparicio, antes de ser fraile y ser beato, se divertía jugando con toros bravos, los derribaba tomándolos con las manos por los cuernos (mancornar). Este hecho lo considera uno de los fundadores de la charrería mexicana. Don Alonso era fanático de la los festejos con toros bravos; organizaba con frecuencia festejos. Para ello compró la Hacienda de Casas Blancas en donde pasaba con su amigo largas temporadas de fiestas

y diversiones".


En aquel tiempo para el traslado de mercancías se usaba una gran cantidad de indígenas, los cuales usaban su mecapal en la espalda para transportar las mercaderías. Como persona práctica recordó la carreta típica de su tierra, que podía recorrer los caminos, por eso las empezó a construir en sociedad con un carpintero. También solicitó y logró el permiso para mejorar las rutas existentes, con lo cual abrió el primer servicio de transporte rodado en México.



Rompiendo su sociedad con el carpintero de Puebla se muda a la Ciudad de México en 1542, donde abre el camino entre el Real y Minas de Ntra. Sra. de los Remedios en Zacatecas y la capital virreinal.


En 1552 deja este negocio y vende sus carretas, se vuelve hacendado con tierras que compra en los límites de las actuales alcaldías de Azcapotzalco y el municipio de Tlalnepantla, además de un rancho ganadero en las cercanías de Chapultepec, en lo que hoy sería la zona de Polanco. Para cuidar sus tierras y su ganado se muda al pueblo de Azcapotzalco y funda la Hacienda de San Nicolás, al norte de la ciudad y alrededor del Camino de Tlalnepantla. Dicha hacienda se llamó después Careaga y del Rosario.


Durante dieciocho años construyó caminos y fomentó el comercio en México; pero en 1552 convirtió sus campos en una escuela donde los indígenas aprendían la labranza, y su hogar se convirtió en asilo para los pobres. En 1562 se casó con la hija de su amigo. Sin embargo, un año después enviudó. Dos años después volvió a contraer matrimonio, pero, pasados unos años, enfrentó por segunda ocasión la viudez.


Venerado como patrón de camineros y transportistas, fue beatificado en 1789. Actualmente se encuentra en proceso su causa de canonización. Su cuerpo incorrupto descansa en el Templo de San Francisco en la ciudad de Puebla, desde hace más de 420 años. Sobre su urna se encuentra la virgen más antigua de México, la cual trajo consigo Hernán Cortés.


Fue una persona que vivió una vida plena en donde cumplió todos sus gustos, el amor a la tierra, a los toros, a los caballos; construyó caminos, puentes, escuelas, se unió en matrimonio y finalmente consagró su vida a Dios.


En la basílica de Santiago Apostol, en España, se encuentra el sombrero del beato Sebastián de Aparicio como una de las reliquias más visitadas.


Visita el templo franciscano y rodea la urna de cristal para observar las ilustraciones de la base, encontrarás escenas donde San Sebastián mancorna toros, es decir los somete con las manos. La iglesia está ubicada en Av. 14 Ote 1009 (sobre el blvd. 5 de mayo). en ese mismo templo se encuentra la capilla de la Virgen de la Macarena.


Nota de la editora: este artículo se publicó en la edición de mayo 2022, Año 0, no. 2, de la revista #PueblaEsTaurina que puedes descargar dando clic aquí.

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